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Esta antigua especialidad fué introducida a Roma por los judíos, durante la edad media, debería prepararse con alcachofas muy tiernas, cuyo corazón aun no se haya desarrollado, actualmente pueden encontrarse en tiendas italianas o en grandes supermercados. También pueden utilizarse alcachofas grandes pero en este caso se deberá cortar el tallo y retirar el corazón y la parte exterior de las hojas.
El zumo de dos o tres limones
12 alcachofas tiernas pequeñas
125 ml de aceite de oliva
45grs de perejil picado
15 gramos de hojas de albahaca desmenuzadas con los dedos
1 cucharadita de sal
pimienta negra recién molida
8 a 10 dientes de ajo pelados y picados muy finos
harina de matza, si no la tienen un poco de harina común
aceite de oliva para freir
ramitas de perejil fresco ó albahaca como guarnición
Vierta el zumo de limón en un bol grande y añada agua hasta llenar la mitad del bol
Retire las hojas de la alcachofa que estén duras o dañadas. Con un cuchillo afilado corte las puntas de las alcachofas y pele los tallos, si es necesariocorte los tallos en trozos de 5 a 7.5 cms , a medida que vaya preparando las alcachofas colóquelas en el bol lleno de agua y zumo de limón, para evitar que aparezcan manchas oscuras, añada más agua si fuere necesario
En un bol pequeño mezcle el aceite de oliva, el perejil, la albahaca, sal y pimienta al gusto y el ajo, vierta 90 gramos de harina de matzá en un molde para tartas y déjelo aparte
Escurra bien las alcachofas y séquelas bien con papel de cocina sosteniendo una alcachofa por el tallo dele un golpe fuerte contra la superficie plana para que abran sus hojas, rocíe el interior de la alcachofa con aceite y la mezcla de hierbas, luego rebócela en harina de matzá, repita la operación con el resto de las alcachofas
llene una cacerola grande con fondo pesado con 3 milímetros de aceite y caliéntelo a fuego medio, disponga las alcachofas en su interior y cuézalas a fuego medio dándoles vueltas una o dos veces hasta que estén tiernas y doradas de 25 a 30 minutos, sírvalas a temperatura ambiente rociadas con el jugo resultante de la cocción, o bien riéguelas con aceite de oliva.
Decórelas con ramitas de perejil freso, o con hojas de albahaca.